
Entre las muchas alegrías que dejaron en Bayamo los festejos centrales por el Día de la Rebeldía Nacional, resaltó la develación de una escultura a tamaño natural de la excelsa poetisa cubana Carilda Oliver Labra, cuya cautivadora presencia enriquece la colección del único Museo de Cera del país.
Ciertamente resultaría imposible atrapar en cualquier molde a una fémina hermosa, de personalidad transgresora, enamorada de la vida, el amor y la poesía, pero en la capital de la provincia de Granma se ofrece ahora una singular oportunidad de acercarse a ella, de la mano de Rafael Barrios y sus hijos, una familia de artistas talentosos y generosos, como expresó Raidel Hernández Fernández, viudo de Carilda.
Los amigos siempre tienen dudas -dijo- y sobre todo aquellos que más admiración y cariño le profesaron, sin embargo el parecido es impresionante, y quienes vengan a verla podrán observar un hermoso trabajo en cera policromada, recalcó.
Cuando las personas de toda Cuba y otras partes del mundo pasen por esta bella institución, lo harán también en busca de un símbolo, de todo lo que ella representó con su existencia: una mujer aferrada a la defensa inexorable de su género, declaró.
Lograron reflejar a una Carilda emocional, hay un rastro poderoso de poesía en su expresión. Me voy de esta ciudad con mucha nostalgia, siento que Carilda queda aquí, cuidada y amada, pero en otra parte que ya no es Matanzas ni es su casa, subrayó Hernández Fernández.
La escultura en cera de Oliver Labra (1922-2018) fue develada el pasado día 25, como parte, además, de las acciones en saludo al aniversario 15 del Museo de Cera, que abrió sus puertas el 14 de julio del año 2004.
Para la ocasión la pinacoteca invitó a la cantante Ary Rodríguez, quien interpretó una versión musicalizada del poema Conversación con Abel Santamaría, obra que la reconocida poetisa dedicara al joven revolucionario, uno de los principales artífices de la gesta del Moncada.
Bayamo acoge gustoso a la llamada Novia de Matanzas, mientras el gran mérito de este homenaje estriba en ofrecer un acercamiento singular a su vida y obra, sobre todo para las nuevas generaciones y aquellos que no tuvieron la oportunidad de conocerla.
Sirva su representación en el Museo de Cera de Bayamo como una suerte de invitación, a través de la cual más cubanos y personas de otras latitudes se sientan motivados y caigan rendidos ante la picadura mortal de sus versos. (Por Elizabeth Reyes Tases).