Amadeo Roldán, símbolo en la tradición de la cultura cubana |
| Publicado: 2012.07.11 - 21:37:24 / web@renciclopedia.icrt.cu / Redacción Digital Enciclopedia |
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“La figura de Roldán, hoy exaltada por la Revolución cubana y apreciada en su justa dimensión, se hace imperecedera en la historia de nuestro desarrollo musical. Su nombre es un símbolo en la tradición de la cultura nacional”, así expresa el prestigioso músico cubano Harold Gramatges en su ensayo La latitud de la versalidad.
Amadeo Roldán, nació en Francia, un día como hoy, en el año 1900 y adoptó luego la ciudadanía materna (cubana). Se graduó en 1916 en el Conservatorio de Madrid, donde estudió Teoría de la Música y Violín, y se trasladó a la Isla a finales de esa segunda década del siglo XX.
Fue designado en 1920 maestro de concierto de la Orquesta Filarmónica de La Habana, y luego se convirtió en su director en 1932. Fundó también el Cuarteto de Cuerdas de La Habana y al escribir las primeras piezas sinfónicas que incorporaban instrumentos de percusión afro-cubanos devino uno de los líderes de ese movimiento, mas su vasta cultura humanística y la estrecha vinculación con los intelectuales de la época, le propiciaron una fluida relación con el resto de las manifestaciones del arte.
“Su preocupación por difundir la música en todas sus formas de expresión, incluyendo las obras de los cubanos desde Laureano Fuentes hasta Lecuona y Ardévol, sin prejuicios y sin partidarismos, es cosa bien difícil para un compositor como lo fue él, con una creación ya enmarcada en una órbita estética definida”, aseguró Gramatges.
Trasciende la obra de Amadeo Roldán a la pedagogía musical. Era severo, exigente y con rigor académico, al decir también de Harold, quien fuera su alumno en el Conservatorio Municipal de La Habana, y a quien él enseñó que sin una técnica bien adquirida, el compositor no podía aspirar a estructurar la música debidamente.
Varios de sus discípulos asistían a los ensayos de la Filarmónica dirigida por Amadeo, entre ellos Gramatges, admirador de “sus legítimas dotes para la dirección, comparables a las de los grandes maestros que desfilaron luego frente a la orquesta”.
“Recuerdo claramente su actitud ante los músicos durante aquellos ensayos: enérgico, exigente y minucioso; firme en sus ademanes, pero siempre paciente y cordial en el momento de hacer alguna indicación personal. Era evidente su dominio de las obras que subían al atril”.
Por eso hoy, en el aniversario 112 del natalicio de Amadeo Roldán, figura de singular relieve de la cultura nacional, las definiciones de otro grande, Harold Gramatges, adquieren trascendente connotación:
“Estoy convencido de que un compositor de su talento, que realizó la música en su momento de manera tan cabal, hubiera hecho evolucionar sus medios expresivos sin romper jamás su vínculo con la raíz cubana”. (Fuente: La Jiribilla).
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