Cuba y Puerto Rico son
de un pájaro las dos alas;
y reciben flores o balas
sobre el mismo corazón.
Estos versos pertenecen al poema titulado A Cuba, escrito por la puertorriqueña Lola Rodríguez de Tió, quien vivió en La Habana como emigrada revolucionaria en varios momentos, desde fines de 1888 hasta su muerte, ocurrida el 10 de noviembre de 1924.
Dolores Rodríguez de Astudillo Ponce de León, o Lola Rodríguez de Tió, nació el 14 de septiembre de 1843. Esta poeta, periodista y revolucionaria destaca entre las más significativas figuras literarias de su país y es una de las personalidades femeninas más importantes del contexto antillano del siglo XIX.
Trabajó arduamente por alcanzar la independencia de su patria del coloniaje español, por lo que tuvo que emigrar varias veces. Primero a Caracas, Venezuela; luego a La Habana, Cuba, y más tarde a Nueva York donde colaboró con los movimientos independentistas de las naciones caribeñas.
Durante su breve estancia entre los emigrados cubanos y puertorriqueños en los Estados Unidos, participó de forma muy activa en los clubs femeninos adscritos al Partido Revolucionario Cubano fundado por José Martí en 1892.
Como se expresa en el artículo número 1 de sus bases “El Partido Revolucionario Cubano se constituye para lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la Isla de Cuba, y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”.
Lola Rodríguez de Tió le cantó igualmente a su Borinquén, aquí un fragmento de La borinqueña
¡Despierta, borinqueño
que han dado la señal!
¡Despierta de ese sueño
que es hora de luchar!
¿A ese clamor patriótico
no arde tu corazón?
¡Ven! Nos será simpático
el ruido del cañón.
Sus retos mortales se encuentran en el Cementerio de Cristóbal Colón en La Habana.