La guerra de las dos rosas |
| Publicado: 2014.02.22 - 00:39:36 / web@renciclopedia.icrt.cu / Juan Blas Rodríguez |
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Si la prostitución ha sido considera el oficio más antiguo de la humanidad, la guerra se podría considerar la palea más antigua de la historia. Desde las peleas a pedradas y lanzas, hasta las armas modernas de destrucción masiva, ha cambien mucho el poder destructivo de las mismas, solo no ha cambiado su esencia: el odio, la venganza y el luto que generan.
Los nombres con que son bautizadas algunas guerras moverían a risa, si no fuera las secuelas de muerte que dejan en los pueblos. El nombre de la guerra que da título a la presente crónica es un ejemplo de los tantos existentes.
Este bello y oloroso nombre lo recibió el conjunto de guerras civiles inglesas entre las casas rivales de Lancaster y York, que comenzó en 1455 y terminó en 1485. La guerra entre estas dos familias aristocráticas recibió ese nombre porque el símbolo distintivo de la Casa Lancaster era una rosa roja y el de la Casa York era una rosa blanca. Las primeras disputas fueron de un lado el rey Enrique VI de Inglaterra, y del otro Ricardo Plantegenet, Tercer Duque de York, y así hasta no acabar. Guerra que, como muchas otras, los protagonistas no morían, mandan a morir.
Las luchas se reducía a ambiciones de cargos, poder, tronos, herederos que reclaman, etcétera, las rosas se destrozaban entre sí, con los siglos se fueron marchitando y solo queda el recuerdo de una guerra intestina entre dos rosas inglesas, cargadas de odio y ambiciones, y que para lo único que han servido es para que cada cierto tiempo algún joven cineasta inglés, se le ocurra filmar esta vieja historia y le ponga por título: Guerra en el Jardín, propongo yo.
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