La figura grafica del Tío Sam, personaje que representa a los Estados Unidos de Norteamérica, siempre ha estado presente, en una forma u otra, en la vida política, económica, cultural etc., de Cuba y, por supuesto, de muchos países más. Este Tío, o lo que el representa, históricamente ha estado en permanente contrapunteo con Liborio, y lo que este representa. Es por eso, y mucho más, que lo he invitado a formar parte de esta galería de caricaturas de “personajes” famosos. Este Tío apareció por primera vez durante la Guerra Anglo-estadounidense de 1812. Queremos recordar que como Liborio en Cuba y el Tío Sam en Estados Unidos, para los británicos existe John Bull, personaje gráfico que representa al inglés común, a su país, o a su gobierno.
Claro que el controvertido Tío Sam se encuentra en esta galería de personajes gráficos, como pudo haber estado en una de personajes reales, porque el Tío Sam, sepan ustedes, existió realmente, fue una persona de carne y hueso. Cuya historia me contaron Manuel Rivero y Gerardo Chávez en su libro “Catauro de Seres Míticos y Legendarios en Cuba”, y que yo les contaré a ustedes.
Durante la Guerra entre Inglaterra y los Estados Unidos del Año 12 del siglo XIX, el comerciante Samuel (Sam) Wilson, firmó un contrato para el suministro exclusivo de carne salada para las tropas norteamericanas, cuyo destinatario era E. A. (Albert Anderson ), siglas con las que rotulaban los barriles conteniendo la carne, y más abajo con letras mayores U.S (de United Status (Estados Unidos), letras que también estampaban en las cajas con los pertrechos militares, recordemos que el nombre de la naciente nación norteamericana aun no era muy popular, al saberse que el suministrador de los alimentos y suponer erróneamente que el de las armas también, era Samuel (Sam) Wilson, al que todos conocían y llamaban Uncle Sam, (Tío Sam), fue considerado un verdadero benefactor del ejército, del gobierno de los Estados Unidos, de todo el pueblo norteamericano.
Un periodista realizó un reportaje para explicar la verdad histórica y enmendar el error cometido, pidió una foto a Samuel Wilson (Tío Sam), el que por un error envió una de su hermano que no usaba barba y era delgado y alto. Pronto los caricaturistas, vistieron al supuesto Tío Sam con el atuendo con que lo conocemos, le colocaron un chivo o perilla, acercándolo a la imagen de Abrahán Lincols. Desde entonces el pueblo norteamericano adoptó este nombre, y su figura como su representante y por ende de la nación.
Es lamentable que este personaje que representa al noble y laborioso pueblo norteamericano, se haya convertido internacionalmente en un personaje negativo, agresivo, etc., a causa de las tropelías que por los siglos de los siglos han venido cometiendo sus gobiernos, así vemos cómo muchas veces es quemado en manifestaciones populares, junto a otros símbolos sagrados de esa nación. Fue en 1961 que el Congreso de Estados Unidos acordó adoptar el personaje del Tío Sam como símbolo nacional.
Creo, o quisiera creer, que si el verdadero Tío Sam, descubre en lo que lo ha convertido la política de agresiones, guerras injustas, invasiones etc. del gobierno norteamericano, sería capaz de gritar con todas las fuerzas de su alma: “¡Abajo el imperialismo yanqui!”, digo yo…
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