La juventud de Bayamo, siguiendo una vieja tradición, componía y cantaba canciones a la novia, o simplemente a la amiga.
Una noche después de asistir a una función dramática, un grupo de jóvenes determinó dar una serenata a la novia de un amigo, ella se llamó María de la Luz Vázquez y Moreno. Así, José Fornaris escribió la letra, Carlos Manuel de Céspedes y Francisco Castillo Moreno compusieron la música y Carlos Pérez fue el tenor que la cantó.
La Bayamesa (compuesta en 1851)
¿No te acuerdas, gentil bayamesa,
Que tú fuiste mi sol refulgente
Y risueño en tu lánguida frente
Blando beso imprimí con ardor?
¿No recuerdas que un tiempo dichoso
Me extasié con tu pura belleza,
Y en tu seno doble mi cabeza
Moribundo de dicha y amor?
Ven, y asoma a tu reja sonriendo;
Ven, y escucha amorosa mi canto;
Ven no duermas, acude a mi llanto;
Pon alivio a mi negro dolor.
Recordando las glorias pasadas
Disipamos, mi bien, la tristeza;
Y doblemos los dos la cabeza
Moribundos de dicha y amor.
Considerada la primera pieza del cancionero romántico de Cuba La Bayamesa es una pieza trovadoresca que desde el 27 de marzo de 1851, cuando por vez primera fue cantada en Bayamo, alcanzó gran popularidad, y es obra obligada en el repertorio de la historia patria de los cubanos.