
Para muchos la transpiración presenta varias incomodidades: la ropa empapada, el maquillaje de las féminas se corre, la necesidad de tomar más de un baño al día y otras muchas más.
Cuando en las personas, el sudor se evapora en la piel, roba calor al cuerpo y enfría el organismo. Si ese mecanismo falla, -en particular en los niños-, la inadaptación a temperaturas elevadas puede provocar fiebre.
También transpirar en exceso es peligroso, ya que si no se reproduce rápidamente la cantidad del líquido perdido, puede conducir a la deshidratación, muy grave en pequeños y ancianos, aunque no exenta de riegos en cualquier humano.
Otras de las virtudes del sudor es la de proteger la piel. Así, se eliminan sales y grasas saturadas, las cuales forman un ácido graso en la superficie cutánea, con el fin de protegerla de las agresiones físicas del exterior tales como gérmenes, microbios y fricción o roces.
Sobre este tema de la transpiración, sus beneficios, peligros, etc., es mucho más amplio, pero no quiero concluir sin mencionar el único sudor no vinculado al calor y es el provocado por el estrés, el miedo, la ansiedad o el peligro, y por eso se le denomina “sudor frío”.
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