Hay un ave en Centroamérica que cuando se le lleva fuera del país, entristece y muere. La tradición la ha consagrado como símbolo del amor patrio y el escudo de Guatemala la ostenta como un penacho en lo más cimero de su figura. El Quetzal, que así se llama, es el pájaro sagrado de América.
Su plumaje es muy suave y de bellos colores tornasolados en los que predomina el verde y el rojo. Su cola es larga y lo adorna un moño de plumas delicadas y pequeñas en lo alto de la cabeza. Fue adorado como un ídolo por los primitivos habitantes de México y Guatemala, los aztecas y los mayas.
Según una leyenda maya quiché del despojo de unas mariposas azules brotó un árbol, en cuya rama más alta apareció el Quetzal, radiante de hermosura, en señal de dominación y poderío. Su nombre entre los aborígenes es Esmeralda.
Otra curiosidad: En un primitivo pueblo mexicano, el tolteca, se cuenta que el quetzal surgió de las cenizas de un monarca divino, llamado Quetzalcóatl, que fue quemado en el carácter del Orizaba para purificar su alma, la cual fue transformada en un ave bellísima, y divina: el Quetzal.