El pintoresco y manso calesero |
| Publicado: 2012.07.24 - 16:05:47 / web@renciclopedia.icrt.cu / Juan Blas Rodríguez |
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Un personaje reluciente durante la época colonial lo era, sin duda, el calesero, digo esto por los adornos, gangarrias, etc. que lo adornaban, cubriendo la elegante vestimenta con que sus amos gustaban de presentarlo en público. El atuendo del calesero era un sombrero de copa, una chaqueta de paño y altas y brillantes botas de cuero. El rango de las familias se demostraba por la decoración de las chaquetas de sus caleseros, si estaban ornamentadas con galones de oro y plata con motivos geométricos, eran comerciantes de medio pelo, la aristocracia unía a los adornos de oro y plata, los escudos de armas, los botones de oro con la heráldica de la familia etc.
En fin el calesero, ese pintoresco personaje de la colonia y de La Habana aristocrática, servia no solo para bañar los caballos y mantener la calesa reluciente, sino que conocía y se involucraba en las aventuras amorosas de los amos, pues era un esclavo de confianza, bien tratado, bien vestido y bien comido. El calesero era el aristócrata de los esclavos. Ocurría que muchas familias con caleseros, lo prestaban o alquilaban a familias que querían demostrar un nivel de vida que no poseían. Es como yo, que para impresionar en determinados lugares, pido a un amigo prestado el Rolex, y estoy permanentemente mirando la hora.
Desde niño este esclavo entretenía a los hijos de los amos, que lo utilizaban como su juguete, al que podían tirar para allá y para acá; ya mayorcito servia a la señora en sus visitas a casas amigas, paseo por la ciudad, viajes a la iglesia etc. y así se iba adiestrando para su futura posición de calesero, sin duda, una privilegiada posición en relación con el resto de los esclavos. Se les llamó calesero porque, montado en el caballo, conducía la calesa, como al que conducía el coche, se le llama cochero, pero curiosidad del lenguaje, al que maneja un “almendrón” se le continúa llamando chofer y freno aquí.
Cada época o país ha tenido y tiene sus símbolos de poder, ahora por ejemplo, mi amigo Abelardo C, no paró hasta que no logró tener en su poder, en su mano, no el poder de un arma, no el poder del comando del TV, no el poder de un fula, sino el poder de un celular, para llamar a nadie, a él nadie lo llama, pero va caminando por las calles de La Habana con oreja y celular unidos para siempre. Hace visitas, participa en reuniones, donde, de pronto hala por su celular, pide permiso para efectuar una llamada secreta, se aleja discretamente y es que Abelardo ama su celular, como el calesero a su calesa…Abelardo es el aristócrata de los burócratas.
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| Josefina / Cuba / acostadepara@infomed.sld.cu |
| 30.01.2013 - 1:54 pm |
Me gusta la sección Curiosidades, independientemente de la música de la emisora, pero al leer hoy el artículo sobre el Ismaelillo, es decir, sobre la vida del hijo del Apostol me sorprendió ver que " Vivió con dignidad y sencillez". Dignidad no lo dudo, pero...¿sencillez casado con quien estaba y viviendo dónde vivía?...
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