
Cada panteón, cada tumba tiene su historia, la que puede ser interesante, curiosa, insólita, sorprendentes.
La Necrópolis de Colón es un monumento a la grandilocuencia de las imágenes. Recorrer esta ciudad marmórea supone acercarnos a un concepto artístico de la muerte, representado en las esculturas y en la arquitectura diversa de sus espacios... Cada panteón, cada tumba tiene su historia, la que puede ser interesante, curiosa, insólita, sorprendentes. Como la de Casimiro Rodríguez Cartas que está enterrado de pie. «Ese hombre nació de pie», así decimos en buen cubano cuando hablamos de alguien a quien la suerte le sonríe siempre. Pero Casimiro Rodríguez Cartas decidió que incluso después de su muerte, seguiría «bien parado”, y a solicitud propia fue enterrado de pie, convirtiéndose en el único cadáver dispuesto de esta sui géneris manera en la Necrópolis Cristóbal Colón, en la capital de Cuba.
Un rosario de crímenes adornaba la vida de este ilustre delincuente. Las influencias políticas lo llevaron al cargo de oficial de la policía en Cienfuegos, donde en 1918 asesinó al Alcalde y fue condenado a muerte, pero la sanción fue conmutada por la de cadena perpetua en el Castillo del Príncipe. Durante la visita a la prisión de la hija del presidente de la República Alfredo Zayas, se estableció una relación amorosa entre ambos, fue tanta la pasión que despertó en ella el afortunado Casimiro que no descansó hasta lograr su indulto y, además, la amnistía política, el habilidoso yerno supo aprovechar las influencias del presidente Zayas y pronto llegó a ocupar altos cargos como Representante a la Cámara. En todas las trapacerías de la época estaban presentes las huellas de Casimiro, así se le vinculó con el asesinato de un personaje político, hecho ocurrido en su apartamento del edificio América, también se le relacionó con el asesinato del líder obrero dominicano Mauricio Báez. No se podía enjuiciar pues disfrutaba de “inmunidad parlamentaria”, a la que muchos llamaban “impunidad” parlamentaria.
Un día María Teresa, la mujer que lo sacó de la prisión y lo convirtió en una figura política, llegó a su apartamento en el edificio América, y encontró a Casimiro en su cama con una prostituta del cercano barrio de Colón, el corazón amoroso de aquella mujer no pudo resistir la insólita escena y un infarto la hizo caer muerta en la propia habitación.
Muchas otras traiciones y fechorías continúo realizando este siniestro personaje. Según decía el propio Casimiro, “un hombre que había caído de pie en la tierra debía llegar de pie al infierno.” Y como símbolo irónico de su buena suerte, se hizo enterrar de pie, con el fusil con el que había asesinado al alcalde de Cienfuegos.