Mi canción es grito de alegría
En mi pecho no cabe más felicidad,
Todo canta al besarte a ti
Al verte sonreír
(César Portillo de la Luz)
“Por la década del 4O del siglo XX, -nos dice el periodista Félix Contreras-, brota en el cancionero cubano la modalidad filin (feeling), castellanizada que es otro de los múltiples ejemplos del saludable proceso de aculturación que desde siempre ha enriquecido nuestro patrimonio artístico”.
Y es que en esos años, cuando surgió este movimiento musical en la segunda mitad de la década del 40 del siglo XX, se le decía de esa manera a todo objeto, asunto o persona que conmoviera, que fuera de buen gusto, que trasmitiera sentimientos.
El filin no es un género musical es un estilo, una manera de cantar. Todo lo que se haga con gusto, con cubanía, con sentimiento, tiene filin.
Entre los grandes cultivadores del filin como compositores y/o interpretes se destacan: Portillo de la Luz (Contigo en la Distancia), José Antonio Méndez (Novia Mía), Rosendo Ruiz Quevedo (Hasta Mañana Vida Mía), Frank Domínguez (Tú me Acostumbraste), Marta Justiniani, Ángel Díaz (Rosa Mustia), Ñico Rojas (Mi Ayer), Marta Valdez, Elena Burque, Omara Portuondo, Aida Diestro, y tantos otros y otras…
Novia mía
Desde el primer abrazo
Se hundió por siempre en el ocaso
Mi negra y cruel melancolía.
(José Antonio Méndez)