El Conde y el tabaco de Montecristo |
| Publicado: 2014.06.20 - 16:47:45 / web@renciclopedia.icrt.cu / Juan Blas Rodríguez |
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Era famoso que los tabaqueros cubanos gustaban de pedir al lector de tabaquería, entre otras lecturas, las novelas de aventuras, siendo la preferida la del el Conde de Montecristo del escritor francés Alejandro Dumas, lo cual motivó que uno de los más famosos fabricantes de tabacos cubanos, bautizara a sus puros con el nombre del famoso personaje que sufrió prisión en el castillo de If: Montecristi, con las espadas cruzadas y todo.
La celebridad del castillo de If, que existe realmente, se debe a Alejandro Dumas y su novela. Ser prisionero en esa edificación no era cualquier cosa. Había condenas que podían durar toda la vida. Lo común era permanecer encerrado en una mazmorra, en una superficie no mayor de dos metros cuadrados, con muros de piedra de sesenta centímetros de espesor.
Sin baño, sin luz, sin visitas, sin derecho a tener libros, papel o herramientas alguna. Como comida, un aguado y grasiento potaje en el que con mucha suerte podía encontrarse un pequeño trozo de papa podrida flotando.
Ese es panorama que nos presenta Alejandro Dumas en su Libro el Conde de Montecristo. Esta novela tuvo un enorme éxito desde su aparición en 1844, en forma de capítulos en el periódico Les Debats, El Debate. Actualmente está traducida en el mundo entero y se han filmado 23 películas, desde la primera de 1907.
Ustedes se preguntarán que tiene que ver Dumas y el conde de Montecristo con Cuba y nuestro famoso tabaco. Bien ahora le contaré textualmente lo que mi amigo y periodista Marcelino Ortiz, me relató sobre una recienta visita que realizó al famoso castillo If en Francia.: “recorriendo el castillo, y con orgullo de cubano, me estremecí cuando para sorpresa mía, en un estante de una de sus salas, se muestra entre otros, una copia del célebre “Manifiesto de Montecristi, firmado por José Martí y el Genialísimo Máximo Gómez, donde se proclamó al mundo que la Revolución iniciada en el 10 de octubre de 1868, lejos de haberse interrumpido, continuaba en el empeño independentista el 24 de Febrero de 1895. Pero mi sorpresa no terminaba. En el segundo piso de la antigua prisión, el moderno televisor que rompía con el ambiente medieval, se exhibe de forma permanente un documental donde se muestran las cualidades de mundial famoso habano cubano: Montecristo.
Los que conocemos cómo Marcelino guarda desde niño en su biblioteca, entre sus preferidos, el libro “El Conde de Montecristo”, sabemos cómo sintió una doble emoción al encontrarse con el primer libro que leyó en su infancia, y con el Manifestó martiano que proclamaba junto al generalísimo Gómez, el inicio de nuestra gesta independentista.
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