Alma Mater, (Madre Nutricia) es como una diosa del saber, una especie de Minerva, la diosa griega de la sabiduría. La Alma Mater que nos recibe a la entrada de nuestra Universidad habanera, fue obra del escultor yugoslavo o checo Mario Karbel. Para logra esa impresionante monumento, buscó y encontró como modelo para el cuerpo, una escultural mulata; para el rostro le recomendaron el de Carmen, una de las hijas del coronel del Ejército Libertador y profesor universitario José Ramón Villalón Sánchez. El escultor se dirigió a la casa del profesor Villalón para conocer a Carmen, pero vio a Feliciana, la otra hija del coronel y comprendió que ese era el rostro de la Alma Mater. De la bella y escultural mulata, discriminaron hasta el nombre, pudo haberse llamado Cary, Barbarita, Mercedes, y vivir en el barrio de Cayo Hueso o en el barrio de San Isidrio en La Habana Vieja. Vaya usted a saber.
El escultor Karbel comenzó su trabajo en 1919 y después de terminado el proyecto, lo envió a Nueva York donde lo fundieron. Cuando llegó fue situada en un terreno yermo dentro de los muros universitarios; y fue en 1927 que lo sitúan en lo alto de la monumental escalinata y que fuera concluida en 1927.
Es interesante que una mulata y una blanca hayan servido de modelo para el simbólico monumento, pues ellas a su vez, simbolizan el mestizaje de nuestra nación, cuando usted sube las escalinatas universitarias, se va encontrando muchas “almas-mater”, con sus libros entre los brazos o una mochila al hombro, quizás no sepan que todas ellas, con sus alegrías, preocupaciones y esperanzas, están representadas en aquella serena y fría estatua de bronce que fue, es y será la testigo silente de las luchas y combates, de los triunfos y frustraciones, que han ido conformando la historia y la realidad nuestra patria, y de la Universidad en particular.
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