Publicado: 2019.06.07 - 13:40:34 / gilberto@renciclopedia.icrt.cu / Gilberto González García
“Tú no has muerto, Martí, en la mente del cubano tu imagen está / Y aunque pasen los siglos en Cuba / venerado tu nombre será”. Así cantó Alberto Villalón Morales al Apóstol de la independencia de Cuba a pocos años de su caída en combate.
Grande entre los grandes de la música cubana lo es este guitarrista y compositor, quien dejó a su patria, y al mundo, un importante legado cultural.
Y al igual que otras importantes figuras de la trova, Villalón tuvo su cuna en la ciudad de Santiago de Cuba, donde abrió sus ojos al mundo por primera vez el 7 de junio de 1882.
La holgada situación económica de su familia favoreció su formación como artista. A diferencia de la mayoría de los juglares de su época, tocaba el piano y podía leer música.
Su hermana América lo inició de niño en estudios de solfeo y teoría. Estudió guitarra con Pepe Sánchez, otro de los grandes de la trova, luego reconocido como “padre del bolero”, pues su obra Tristezas, editada en 1885, fue la primera pieza impresa de ese cubanísimo género.
Desde muy joven Villalón alcanzó gran dominio de la guitarra y notoriedad en el ámbito musical de su ciudad natal por sus originales acompañamientos y sobre todo por la manera en que pulsaba las cuerdas que dan los tonos más graves, la que era completamente distinta a de los otros trovadores.
Al inicio del siglo XX pasó a residir en La Habana, donde compuso, en 1905, el tema La ausencia, que de inmediato integró el repertorio de los dúos y tríos más famosos de la época.
“Vengo a ver si en mi ausencia guardaste / el amor que al partir te confié. / Vengo a ver si en mi ausencia lloraste / como yo por tu ausencia lloré.
“Vengo a ver si en tu pálida frente / al fijar tus pupilas en mí / un sonrojo siquiera desmiente / lo que el mundo me dice de ti”.
Para la escena teatral escribió la música de la revista El triunfo del bolero, estrenada en el teatro Tívoli en 1906, en la cual se incluyó Cuando el ocaso, una de sus obras más conocidas.
Algunos de sus temas fueron estrenados con éxito en el teatro Alhambra, famoso coliseo que se ubicaba en las calles Consulado y Virtudes, en el actual municipio de Centro Habana, en el cual se desarrollaron géneros de la música cubana como la clave, la rumba, la guaracha y la canción.
Entre las piezas más conocidas de Villalón se pueden mencionar, Boda negra, Los muertos de esta tumba no están muertos, Me da miedo quererte, A Martí, y Yo reiré cuando tú llores.
Si bien este artista se integró en parte a la vida bohemia de La Habana y fue justamente considerado un trovador, no siguió en su modo de vida el esquema tradicional que identificaba a quienes practicaban esas costumbres.
Todo parece indicar que sus primeras grabaciones fueron hechas por la discográfica Columbia en el año 1919, sin embargo, en esa oportunidad no fueron sus obras las que se registraron, sino las de Jorge Anckermann y Manuel Mauri. También sirvió de acompañante a los tenores italianos Enrico Caruso y Antonio Scoetti en sendas presentaciones en los Estados Unidos de Norteamérica.
Estuvo entre los fundadores del Sexteto Nacional de Ignacio Piñeiro como guitarrista y en 1923 abandonó esta agrupación para fundar la suya propia, el Trío Villalón, integrado también por el tenor Juan de la Cruz y el barítono Bienvenido León.
Fue un notable guitarrista además de compositor y varias de sus piezas muestran hermosas armonías como la canción Ya estamos lejos.
A los 14 años escribió Los mambises, su primera canción, a partir de ahí, de su pluma surgieron boleros, guajiras, rumbas, criollas, guarachas y canciones, grabados todos a lo largo de su vida, que se extendió hasta el 16 de julio de 1955, cuando murió físicamente en la capital cubana, aunque su existencia perdura a través de su música, llevada a escena o a grabaciones por muchos cantantes.
Existen muchas versiones de piezas antológicas de Villalón en voces como la de la mexicana Ana Gabriel y el ecuatoriano Julio Jaramillo.
La Ausencia, de Alberto Villalón, cantada por el Ensamble CEA. Sala de Conciertos MACCSI. Arreglo Frank Fernández. Director: Francisco Zapata Bello
Orestes Macías con el conjunto Rumbavana canta Boda negra, un bolero compuesto por el cubano Alberto Villalón utilizando versos que algunos atribuyen al colombiano Julio Flórez y otros al venezolano Carlos Borges.