Casi al finalizar el 2012, los cubanos tuvimos la experiencia de vivir una prueba dinámica preparatoria con vistas a las elecciones de los delegados de base, y que tuvo su principal radio de acción en las mesas electorales correspondientes a cada circunscripción.
Recuerdo que fue un domingo, y sobre la experiencia de ese día escribí un reportaje titulado “Vivencias de un domingo de octubre”, en el que relaté todo el ambiente responsable y transparente que caracteriza en Cuba a su sistema electoral.
Hoy vuelvo a hablar sobre la prueba dinámica porque este 27 de enero, las autoridades electorales de la Isla se verán involucradas en una segunda fase de la modalidad, con vistas a garantizar las condiciones para los comicios del venidero tres de febrero.
El importantísimo momento del proceso eleccionario cubano comprobará así, la preparación de los miembros de cada uno de los colegios electorales, para detectar cualquier deficiencia que pueda poner en riesgo la realización de los comicios, fijados una semana después, con el fin de elegir a los delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular y a los Diputados que integrarán el Parlamento Cubano.
La prueba dinámica se convierte entonces en el preámbulo o simulacro electoral, que permitirá una jornada satisfactoria, en la que más de ocho millones de cubanos, a través del voto libre, directo y secreto, decidiremos a las personas que nos representarán a instancias del gobierno provincial y nacional.
Eso sí, debemos tener presente que la votación del día tres es totalmente diferente a las del pasado octubre y noviembre, ya que en aquella ocasión solo se le concedía el voto a un solo candidato de los presentes en la boleta; y ahora podemos elegir a todos, o solo a algunos de manera selectiva.
El momento de este ensayo es crucial. Por lo que significa e interesa a la Comisión Electoral Nacional y a los organismos e instituciones que organizan y apoyan los procesos electorales en nuestro país.
También es el momento preciso para insistir en la actuación ética, transparente y legal de las autoridades electorales, así como en el dominio de la Ley Electoral, la Cartilla y demás documentos rectores del actual proceso.
Se trata de verificar puntos como la transportación, las comunicaciones, el sistema informativo, los enlaces, la alimentación y cómo se encuentra previsto el sistema de partes.
La prueba dinámica, en general, es un indicador importante que precede a la votación del día tres, y que confluye simultáneamente con la divulgación de las fotos y fichas biográficas de los candidatos y el recorrido de los mismos por los centros laborales, estudiantiles, cooperativas agropecuarias, comunidades rurales, barrios y unidades militares.
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